
Hacemos pocas obras al año, y esa es justamente la razón por la que las podemos atender completas en vez de dejarlas a medias mientras empieza la siguiente.
Construimos albercas nuevas y remodelamos albercas viejas en Cuernavaca y la zona conurbada: obra civil, hidráulica y eléctrica, cuarto de máquinas, mosaico y acabados, e instalación del equipo. El material sale de la misma tienda que después te vende el químico, así que no hay a quién echarle la culpa cuando algo no cierra.
Una es empezar de cero, la otra es que la alberca ya existe y dejó de funcionar. Se cotizan distinto y se planean distinto.
Del hueco en el jardín al agua lista. Lo que decide el proyecto casi nunca es la forma que uno tenía en la cabeza, es el terreno.

El acabado se elige viendo la pieza, no una foto de catálogo. Hay 354 renglones de mosaico y acabados.

En remodelación, el cuarto de máquinas es donde aparecen las sorpresas caras.
Aquí lo importante es separar lo que se ve de lo que falla. Cambiar el mosaico de una alberca que pierde agua por la tubería es tirar el dinero dos veces.
La misma alberca. No es solo el color del agua: se rehizo el acabado y se corrigió lo que la ponía verde cada temporada.

Antes. Agua verde por alga, y debajo un acabado que ya se botaba por zonas.

Después. Acabado nuevo, equipo dimensionado al volumen y agua que se sostiene.
Son las decisiones que después ya no se pueden cambiar sin romper. Vale la pena pensarlas dos veces aunque en ese momento parezcan detalle.
Se arma por partidas, no por metro cuadrado a ojo: excavación y acarreo, estructura, hidráulica y eléctrica, cuarto de máquinas, equipo, acabado y arranque del agua.
Lo que más mueve el número es el acceso al terreno, el tipo de suelo y el acabado, porque entre un aplanado y un mosaico veneciano hay una diferencia enorme en la misma alberca. Por eso la cotización sale después de ver el lugar, y por eso desconfía de un precio cerrado dado por teléfono.
El concreto permite cualquier forma y cualquier profundidad, y se repara por partes cuando se daña, pero es obra larga y más cara. La prefabricada se instala en mucho menos tiempo y cuesta menos, con la limitación de que la forma y las medidas son las que el fabricante ofrece.
En terreno con desnivel o con acceso complicado suele ganar el concreto, porque la pieza prefabricada no siempre entra.
No hay un plazo fijo, hay señales: mosaico que se bota por zonas, pérdida de agua que no se explica con la evaporación, manchas que ya no salen con químico, tubería que truena, o equipo del que ya no se consiguen refacciones.
Cuando lo que gastas en reparar cada temporada se acerca a lo que costaría rehacer el acabado, conviene rehacerlo.
Depende del municipio y de si hay obra estructural o cambio de uso de suelo, y en fraccionamiento o condominio se suma el reglamento interno, que a veces es más estricto que el municipal.
Se revisa antes de empezar, no a medio hueco. Es de las cosas que detienen una obra durante semanas si se dejan para después.
Algunas partes sí y otras no. La estructura, la hidráulica y el acabado tienen que ir seguidas: una alberca a medias se llena de agua de lluvia y el trabajo hecho se echa a perder.
Lo que sí se puede dejar para después es el calentador, la iluminación adicional o el andador de alrededor, siempre que en obra se dejen preparadas las salidas. Eso se decide desde la cotización.
Un jardín vacío o una alberca que ya no da. Mándanos fotos por WhatsApp y agendamos la visita para cotizar por partidas.